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PNL y Ventas
La psicología de ventas llena grandes cantidades de estanterías en las
librerías; nosotros solamente la tocaremos de pasada, para ver las
posibilidades de usar las ideas de la PNL.
Las ventas, al igual que la publicidad, a menudo se malinterpretan. Una
definición popular describe la publicidad como el arte de captar la
inteligencia humana, el tiempo suficiente como para sacarle dinero. De
hecho, el propósito de las ventas, como el libro The One Minute Sales
Person, de Spencer Johnson y Larry Wilson, lo dice muy elocuentemente, es
ayudar a que las personas consigan lo que desean. Cuanto más ayude a
las personas a obtener lo que desean, más éxito tendrá usted como
vendedor.
Muchas de las ideas de la PNL se encaminan en esta dirección; la sintonía
(Rapport) inicial es importante, y el anclaje de recursos le permitirá
afrontar retos en un estado de plenitud de recursos. Sentirse bien en el
trabajo nos permite hacer un buen trabajo.
Representarse el futuro puede ayudar a crear las situaciones y sensaciones
que usted desea imaginándoselas mentalmente primero. Una habilidad muy
valiosa en las ventas es la de tener los objetivos bien formulados; en el
capítulo 1 se aplicaba el criterio de buena formulación de sus propios
objetivos (página 39 a la 44). Las mismas preguntas que usted emplea en el
proceso de formulación de objetivos, pueden usarse para ayudar a que otros
se aclaren sobre lo que quieren. Esta habilidad es crucial en las ventas
porque sólo se puede satisfacer al comprador si se sabe exactamente lo
que quiere.
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PNL Y LIBERTAD

La PNL nació gracias a las investigaciones de dos jóvenes estadounidenses, Richard Bandler y John Grinder, que deseaban averiguar por qué los tratamientos de los tres terapeutas de mayor éxito en Estados Unidos, Satir,
Erickson y Perls, alcanzaban un grado de eficacia mayor que el de todos sus restantes colegas. Tras una observación sistemática, comprobaron que la clave del éxito residía en el empleo de unos procedimientos y unos patrones de comunicación específicos. Basándose en dichas estrategias, Bandler y Grinder elaboraron un sistema cuya eficiencia ha podido contrastarse a lo Largo de estos años, como sistema genérico de aprendizaje o como terapia.
Lo denominaron Programación Neurolingüística o PNL. Mediante la PNL los procesos de aprendizaje se tornan sumamente eficaces. Sus creadores están convencidos que todo puede aprenderse mediante su sistema: superar el miedo a los exámenes, dejar el hábito de fumar, auto motivarse, cobrar confianza en uno mismo, alcanzar el éxito
profesional, tener relaciones amorosas placenteras, etc. Su gran eficacia se pone de relieve igualmente en el reducido periodo de tiempo que requiere su aprendizaje. En ocasiones puede bastar un solo ejercicio para lograr el
objetivo. Un tratamiento aplicado por un terapeuta formado en las técnicas de la PNL logra en pocas sesiones lo que otros sistemas sólo consiguen al cabo de largos años.
La experiencia subjetiva persuade más fácilmente de la eficiencia de la PNL que cualquier explicación racional. Este es el motivo de que esta estrategia de aprendizaje se impusiera en primer lugar en el ámbito del
perfeccionamiento profesional. Inicialmente, los cursos de PNL fueron concebidos para formar a profesionales de la pedagogía y la psicología, pero fue en el mundo económico, sobre todo en el terreno de la formación y el
perfeccionamiento de directivos, donde consiguieron implantarse rápida y profusamente.
El sector académico, en cambio, sigue manteniendo aún una actitud escéptica, probablemente porque hasta ahora no existe ninguna «teoría» de la PNL. Sus estrategias prácticas de aprendizaje son más bien modelos, como en el caso de las Ciencias Económicas y las explicaciones que se ofrecen acerca de su funcionamiento no son más
que hipótesis de carácter pragmático. A los ojos del gremio académico y científico, el hecho de que puede aplicarse directamente y tenga tanta utilidad económica, la coloca en un lugar de escepticismo. Por si esto
fuera poco, el tiempo que se requiere para llevar a cabo un proceso de  cambio, sea individual o en un grupo, es muy corto, lo cual le genera a los académicos una fuerte curiosidad.
El sector económico de nuestra sociedad, por el contrario, precisa urgentemente de las aptitudes y capacidades que pueden desarrollarse a través de la PNL. Las empresas que deseen seguir siendo competitivas en
este presente, necesitan que sus empleados (una mezcla de generaciones, con prevalencia de la generación de Millennials) sean personas dotadas de amplios conocimientos, capaces de manejar su propio comportamiento y
emociones (inteligencia emocional) adaptándose al contexto social y capaces de gozar del reto que supone cumplir funciones siempre cambiantes. Para dirigir a grupos de personas ya no sirve el estilo directivo tradicional, ni
tampoco las habituales prácticas cooperativas. Los superiores de tales empleados independientes, multifacéticos, creativos y comprometidos, deben ser capaces de crear las condiciones, las estructuras, el ambiente y
las interrelaciones propicias para que éstos puedan desarrollarse y desplegar todo su potencial. Esto significa que los directivos han de ser ellos mismos seres humanos bien estructurados, equilibrados, comunicativos y sensibles, y que sus conductas y formas de autoexpresión han de ser adecuadas y congruentes.
Semejantes aptitudes no pueden adquirirse pretendiendo cultivar sólo  algunas habilidades lingüísticas y sociales, tal como se apunta en abundantes cursos de formación para ejecutivos.
La autenticidad de la propia expresión sólo la consiguen quienes trabajan sobre sí mismos, quienes aspiran a equilibrar de un modo satisfactorio su propia imagen con los condicionamientos sociales. Se trata de una labor que implica a la totalidad del individuo, de una tarea cuyos objetivos deben encuadrarse en un objetivo de mayor amplitud. 
La PNL viene justamente a facilitar dicho desarrollo personal. La creciente difusión de la PNL no se detendrá a las puertas de las universidades. La PNL es una herramienta idónea para fomentar el crecimiento personal e individual, lo que no podrá ser ignorado ni siquiera por aquellos representantes del gremio académico que consideran imprescindible que la investigación y la enseñanza universitarias, sean elementales para la
formación de las personas. La PNL permite dar un paso adelante en el camino de la libertad humana, y
esto, hasta hoy, ha sido un progreso casi imposible. Vivir en libertad ha sido, y sigue siendo, la meta de numerosas luchas y de grandes esfuerzos.
Desde que existen las personas, los miembros de las sociedades humanas han invertido gran parte de su energía vital en superar las dependencias. La historia del ser humano es la historia de la lucha por la libertad; la
historia de cada individuo es un intento de convertirse en un ser independiente. Aún hoy, todos dependemos de nuestra familia en la medida en que, desde el comienzo mismo de nuestra peripecia vital, marca nuestra
personalidad, se encarga de nuestra educación y decide qué formación hemos de recibir. El psicoanálisis, que sruiǵó a principios del siglo XX, contribuyó decisivamente a la liberación de los individuos, revelándonos que
son las fuerzas instintivas las que, de manera esencialmente inconsciente, controlan nuestros actos conscientes. El programa psicoanalítico se propone liberar al sujeto de esas fuerzas inconscientes que limitan sus actos y sus
vivencias. Sus inconvenientes residen en su larga duración, su elevado costo y en la paradoja que supone depender, aunque sea de una forma temporal, del terapeuta que nos ayuda a ampliar nuestra libertad personal. Estas son las razones de que en Europa únicamente las personas aquejadas de graves
problemas psíquicos recurran a la opción psicoanalítica.
La PNL ofrece algo diferente ya que no sólo nos permite convertirnos en  aquél que podríamos ser, sino incluso en aquél que deseamos ser. La PNL es un instrumento adecuado para transformar aquellas situaciones vitales
que marcaron profundamente nuestra identidad durante nuestra primera infancia o nuestra juventud, esto es, para reescribir la historia de nuestra vida, o dicho con más propiedad: para revivir de una manera diferente,
determinados episodios de nuestra existencia. Damos por descontado que nuestros deseos no siempre requieren cambios tan profundos, pero cuando se da el caso, el hecho de revivir la situación traumática mediante la guía de
un profesional de la PNL, nos permite obtener conclusiones distintas, capaces de cambiar nuestra vida futura. Desde esta óptica, es evidente que la PNL constituye un paso adelante en el desarrollo de la libertad
del individuo, un paso bastante más avanzado que el que nos ofrecen otros programas orientados hacia el crecimiento personal, como por ejemplo, el psicoanálisis.
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pnl
El seminario de tres minutos de Saymour y O’cconor 

Si la PNL tuviera que ser resumida en un seminario de tres minutos, sería
más o menos así: el director del seminario entraría y diría:
Señoras y señores, para tener éxito en la vida tienen que recordar tan sólo tres cosas:

En primer lugar, saber lo que quieren; tener una idea clara de qué
meta quieren alcanzar en cada situación.
En segundo lugar, estar alerta y mantener los sentidos abiertos de
forma que se den cuenta de lo que están obteniendo.
En tercer lugar, tener la flexibilidad de ir cambiando su forma de actuar
hasta que obtengan lo que querían. 

Luego escribiría en la pizarra:
Objetivo
Agudeza
Flexibilidad
… y fin del seminario

Primero viene la habilidad de saber cuál es nuestro objetivo; Si usted no sabe adonde va, se hace difícil llegar hasta allí. Una parte importante de la PNL es el adiestramiento de la agudeza sensorial: dónde enfocar la atención y cómo cambiar y aumentar los filtros para que uno se dé cuenta de las cosas que antes había pasado por alto. Es tomar conciencia sensorial en el momento presente; la comunicación con otros significa advertir los signos pequeños pero cruciales que nos dejan saber cómo están respondiendo. El pensamiento, esto es, la comunicación con uno mismo, significa una mayor conciencia de las imágenes internas, sonidos y sentimientos.
Se necesita agudeza o sensibilidad para advertir si lo que se está haciendo lleva a lo que se quiere. Si lo que usted está haciendo no funciona, haga otra cosa, cualquier otra cosa. Usted necesita oír, ver y sentir lo que está pasando
y tener un abanico de respuestas. La PNL aspira a dar a las personas más opciones en lo que hagan. Tener un
solo camino para hacer las cosas no es ninguna opción. Unas veces  funcionará y otras no, así que siempre habrá situaciones que no podrá solucionar. Dos opciones le pondrían en un dilema. Tener opciones significa
poder usar un mínimo de tres enfoques. En cualquier situación, aquella persona que tenga más opciones a la hora de actuar, que tenga la mayor flexibilidad de comportamiento, será la que conserve el control de la
situación.

“Las opciones son el elixir de los dioses”
“Si usted siempre hace lo que ha hecho siempre, siempre obtendrá lo que
siempre ha obtenido. Si lo que está haciendo no funciona, haga otra cosa”.
Cuantas más opciones, más oportunidades de éxito. La forma como estas habilidades funcionan juntas es muy parecida a lo que sucede cuando usted alquila un bote de remos para explorar un trecho de
agua: usted decide a dónde quiere ir, es su objetivo inicial. Comienza a remar  y presta atención a su dirección: es su agudeza sensorial. Compara su dirección con el lugar a donde se dirige y, si se desvía, cambia de dirección.
Este ciclo se irá repitiendo hasta que llegue a su destino. Luego se propondrá otro destino; podrá cambiar su objetivo en cualquier punto del ciclo, seguirá disfrutando del paseo e irá aprendiendo cosas
durante el mismo. El camino tendrá la forma de zigzag; es muy raro que se siga un camino completamente recto hasta el lugar adonde se quiere llegar.
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PNL y negocios

Aunque describiremos las reuniones en un contexto de negocios, los modelos se aplican igualmente a cualquier contexto donde dos o más personas se reúnan para un propósito común. Piense entonces respecto a cada modelo,
el contexto en que seria apropiado para usted.
La PNL tiene mucho que ofrecer en contextos de negocios; el mayor recurso de un negocio es la gente que hay en el. Cuanto más efectivas sean las personas que lo componen, más efectivo será el negocio. Un negocio es un equipo de personas que trabajan juntas por un objetivo común; su éxito dependerá, especialmente, de
como traten estos puntos clave:

a) Planificación de objetivos
b) Comunicación efectiva entre los miembros del grupo y el mundo exterior
c) Lectura adecuada del entorno; mantener las necesidades y respuestas del
cliente en la mente.
d) Compromiso de éxito: congruencia.

Los recursos; flexibilidad, filtros perceptuales, presentación, habilidades comunicativas de los individuos dentro del mundo de los negocios determinan el éxito que puedan tener. La PNL señala las habilidades precisas que llevan al éxito en los negocios.
La PNL va al corazón de la organización de los negocios, refinando y desarrollando la efectividad de cada individuo en particular en el desarrollo de su trabajo. Las reuniones de negocios son un lugar donde muchas de estas habilidades se dan cada vez. Empezaremos hablando de reuniones de cooperativas, colegios profesionales, etc. es decir donde la mayor parte de los reunidos estará de acuerdo con los objetivos. Las reuniones donde
pueda haber objetivos conflictivos serán tratadas en las negociaciones.
Las reuniones tienen un propósito, y en las reuniones de cooperativas o colegio profesionales, eso mismo debe ser explícito; por ejemplo, reunirse con colegas una vez a la semana para intercambiar información, tomar
decisiones y repartir responsabilidades. Otros ejemplos serían diseñar el presupuesto del próximo año, revisar un proyecto o evaluar una actuación. Como participante en una reunión importante usted deberá estar en un
estado interno fuerte y lleno de recursos, y ser congruente con la parte que le toca desempeñar. Las anclas pueden ayudar, tanto antes de la reunión para ponerlo en buena disposición, como durante la misma si las
cosas se complican. Recuerde que los otros asistentes serán anclas para usted y que usted es ancla para otros; la sala misma puede ser un ancla. Una oficina es, a menudo, un lugar lleno de trampas de éxito y poder personal de
la persona que esté detrás del escritorio. Puede que usted necesite todos los recursos que tenga.
Los miembros y el orden del día de la reunión deben acordarse antes de la reunión. Usted debe tener muy claro su objetivo, y necesitará también una evidencia: cómo saber que ha alcanzado su propósito. Debe tener muy claro lo que quiere oír, ver y sentir. Si no tiene ningún objetivo para la reunión, probablemente estará perdiendo el tiempo.
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Blog

No es necesario tener muchos conocimientos, para poder aplicar las técnicas
de PNL. Unas características interesantes de la PNL son:

1) Es auto aplicable
2) Las técnicas son sencillas pero hay que respetar unos pasos, ya que
hay una estructura dentro de un patrón de la PNL
3) Los cambios se hacen de manera muy rápido. Termino de aplicarme o
de aplicar a alguien una técnica y los cambios se notan de inmediato
en esa persona que está en el proceso de cambio…

Por ejemplo acabo de tener una discusión en forma personal o por teléfono
con alguien, entonces en sólo minutos podré aplicarme una técnica para
desconectar esa parte emocional, eso que se grabó, tal como cuando vemos
un video y podemos grabarlo, del mismo modo una experiencia se graba en
nuestra mente, ya sean eventos buenos o malos.
Así con la PNL podemos elegir cuánto tiempo estar en un estado emocional y
eso es realmente maravilloso.
Uno puede enojarse pero podemos elegir cuánto tiempo mantenemos un
estado emocional, cuánto tiempo mantener una emoción que no me está
sirviendo o me está anclando en un estado que no quiero estar.
Entonces, uno de los beneficios de ésta programación neurolingüística, y
aclaro porque ésta… se trata de la PNL que genera cambios rápidos,
porque se usan técnicas o patrones y no usamos la parte consciente de la
mente, el filtro cognitivo, donde los cambios serán muy lentos o no habrá
cambios.
Las técnicas de PNL apuntan directamente a la mente inconsciente. Esta
parte de nuestra mente representa el 95% de nuestra mente. Si hacemos un
cambio allí tendremos un resultado muy alto.
Es por ello que si bien puedes querer conocer fundamentos y teoría, te diría
que si buscas cambios, te dirijas a donde te enseñes como llevar todo esto a
la práctica de modo rápido.
Quien dan un curso o enseñan PNL, no inducen a la práctica, a la aplicación
de las técnicas, caeríamos en lo mismo que leer un libro o buscar otras
alternativas.
Dejemos claro que si no hay técnicas aplicadas, los cambios son mínimos o
no existen.
Si tenemos la posibilidad de aprender como aplicar y auto aplicarnos esas
técnicas, además generaremos bienestar en nuestra vidas, ya que si
mantenemos emociones negativas, eso nos llevará a estados emocionales
negativos y por ello los resultados también serán negativos.
Como se da esto? Tenemos pues 3 grandes eslabones:

1) recibimos la información, lo que percibimos de la misma
2) luego habrá una emoción
3) y por último una reacción a esa primera información que nos llegó
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Fui una paciente diagnosticada con trauma en miembro superior izquierdo, lo cual me dio un diagnóstico de amputación por encima del codo, síndrome regional complejo y trastorno depresivo compulsivo sin especificaciones. A raíz que veo cosas en mi hijo y que quiero que las moldee, me confronto conmigo misma y a partir de ahí empiezo a tomar la PNL. Cuando me capacito dentro de las técnicas que me aplicaron, encuentro mejoría en el dolor, es decir que mi dolor ya no está. Eventualmente me dan unos calambres mínimos pero frente a un 100% que tenía, digamos que la molestia bajó repentinamente a un 5%.
A través de la PNL encontré una mejoría absoluta. Se me corrigieron mis alergias. Ahora me hice un Reencuandre de n-pasos. Es algo viral por el cambio climático, pero estoy en una mejor disposición. La PNL ha transformado mi vida personal pero la idea es ayudar a otros que tengan molestias y dolencias similares.
He tenido varias personas que se acercaron con alergias, una de ellas me dijo que su madre tenía un tumor en su ojo y que probaron de todo. La señora pertenece a una iglesia pentecostal con unas creencias muy arraigas y yo me ofrecí a realizarle las técnicas de PNL porque lo último que le dijeron en esta semana es que perdería el ojo. La señora basada tanto es su creencias dice que todavía está esperando un milagro, entonces, en ese orden de ideas no pude actuar pues ella no quiere. Las personas a su alrededor lo quieren pero ella sigue esperando un milagro.
Se le dijo pues que Dios utiliza instrumento a medios que sirvan para ayudarla, pero ella sigue arraigada a lo suyo. Yo sigo presta a lo que pueda suceder. Le hablaré en Metáforas, para poder ayudarla en los cambios que ella
quiere.
Sucede con el diagnóstico la desausiaron pues le dijeron que perdería el ojo y que se le podía pasar al otro, esperemos con lo metáforas pueda recurrir a la PNL como instrumento de Dios camino a esa sanidad.
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Practitioner: Una amiga tiene problemas con la ciática. Dolores de la pierna, tenía adormecido el pie, no lo sentía definitivamente y tenía mucho dolor en la espalda. La primera vez que tuve la cita con ella, apliqué N pasos y allí pudimos directamente ver los resultados, ya que pudo quedarse quieta pues no tenía estabilidad, ya que se ponía de un lado u otro, no podía estar bien por el dolor tan fuerte que tenía.  Después de aplicar el patrón, se pudo sentar bien, cruzar las piernas, pudo acostarse y pudo hasta levantar la pierna. Hubo un cambio radical, incluso pudo sentir su pie que lo tenía dormido. Después de eso en una sesión siguiente, el dolor aunque persistía no era tan fuerte, entonces apliqué colapso de anclas y nuevamente N pasos y siguió mejorando. En una tercera sesión, ella decía que aún siente algo, no al 100% pero todavía hay dolor. Resulta que ella tiene un conflicto con su madre. De hecho yo misma la soñé a ella con su madre y advertí que mi propio incc. me estaba diciendo que trabaje el tema de su mama, entonces trabajé con ella la técnica de posiciones perceptuales, donde trabajamos la situación con su madre. Continué con ella, sobre como va evolucionando el dolor de su pierna y su espalda y ya siente su pie en un 100% además creo que le ha disminuido casi un 80% el dolor. La última sesión con ella le hice N pasos y Time Line en el cual, el incc. al principio se reusaba pero finalmente logré que el incc. pudiera conectarse con su pasado y lo trabajó bien y concluimos.
Ella viene diciendo que se ha logrado lo que nadie había podido lograr pues ella ha visto terapeutas, ha visto de todo, incluso brujos. Nadie había podido lograr lo que se avanzó con las técnicas de PNL, sin embargo a esta altura a mí me surge una duda: 
Cuando trabajé con ella Time Line, estaba en su casa, su mama y su hijo, entonces ella me dice que sí lo trabajó pero si bien estábamos como apartados del lugar, su familia estaba allí, por eso ella no lo pudo trabajar al 100% según ella dijo más tarde. Mi pregunta aquí es la siguiente:
En este caso, por qué de alguna forma persiste el dolor? Quiero pensar que es porque no ha trabajado 100% lo que son las emociones. Ahora tengo nuevamente cita con ella y me gustaría una retroalimentación de qué puedo hacer con ella pues el dolor no cesa por completo. Tendré que trabajar Time Line nuevamente? Quizás aparezcan temas mas fuertes para trabajar que surjan de ella misma… 
CFI: Si lo patrones no se hacen paso a paso, puede ser que haya una ganancia secundaria del síntoma y por lo tanto que eso vuelva. Es decir si no se satisface la intención detrás, es decir el para qué está haciendo eso el incc., es muy probable que vuelva. Por otro lado hay que ver si trabajaste niveles lógicos, es decir cuál es la intención
detrás de ese dolor, para qué está ese dolor en su vida… no escuché que hayas mencionado eso que es muy importante. En reencuadre de N-pasos, es preguntarle al incc. si el está a cargo del proceso, o si necesita tiempo, tampoco escuché si hiciste una calendarización de cuánto tiempo necesita para mejorar esta condición pues tampoco es algo que habiendo tenido durante años, ya en forma mágica en 5 segundos se terminó, tal vez necesite un proceso el incc. un tiempo para modificar eso, siempre y cuando ya se haya solucionado el tema de la intención detrás. Por otra parte te sugiero, trabajar en un lugar neutro. Si uno trabaja en el lugar donde sucedieron los hechos es igual que el caso del conflicto incc. que ya trabajamos, es decir que el padre quiere trabajar con los hijos, cuando el padre es parte del proceso, entonces en este caso, los anclajes espaciales, el lugar donde se está
trabajando tampoco no favorece a eso, en ese momento. Podría en  otro momento hacer en su propia caja un anclaje espacial nuevo pero aquí estamos trabajando una cuestión de salud que no habría que modificarla en ese lugar.
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DIFICULTADES PARA COMPROMETERSE CONSIGO MISMO

Practitioner: Hice una sesión con una cliente con dificultad para comprometerse consigo misma para dar lo mejor de ella y apliqué el patrón de Generador de Nuevos Comportamientos y espero de buenos resultados.
Algunos puntos que necesito aclarar: lo que yo hice fue: que recordara o viera en una pantalla el nuevo comportamiento luego ver cuáles son los recursos que tiene, los cargamos en el círculo de excelencia, los
anclamos, luego vimos la congruencia con la película y después le pedimos al incc, que los integrara. No me queda muy claro cuándo debo desactivar el ancla para cargar los recursos nuevamente.
CFI: Es importante saber para que está cada uno de los pasos dentro del patrón y una vez que uno los comprende, puede hasta modificar incluso o hacer ciertas mejoras en el proceso en sí cuando las cosas no salen como necesitamos que salgan. 

1) Que la persona desde tercera posición, identifique cuál es ese comportamiento, poniéndole una pantalla, cuál es el comportamiento a modificar y una vez que descubre desde tercera cuáles son los recursos que requiere para modificar ese comportamiento,
2) Hacemos un apilamiento de anclas espaciales y quinestésicas, dando un paso adelanto por ejemplo, donde irá cargando uno a uno esos recursos. Una vez que hicimos el apilamiento de anclas que puede ser espacial y quinestésico por ejemplo en el hombro, le decimos que:
3) Desde tercera, verifique si hay congruencia, si está bien lo que cargó, si considera que hace falta algo más, entonces una vez que la persona dice, sí está bien, lo que está allí me resulta bien, los recursos, el comportamiento, y todavía estando en tercera, lo que hacemos es recién allí dar un pequeño paso en el mismo lugar y que,
4) Cierre los ojos, hacer balanceos y que cierre los ojos, para preguntarle al incc. si está de acuerdo con esos recursos o si considera que hay que incorporar algo más.. allí hablamos con el incc. Entonces una vez que a través de balanceo, establecimos señales y el incc. dice que sí está de acuerdo con esos recursos, que se hace cargo de incorporarlos y que ese nuevo comportamiento es ecológico, recién hago que:
5) Se integre en la película y libero anclas.

Este orden puede ser diferente a la estructura de algún manual de Practitioner, pero resulta más fácil para que hagan como que están subiendo a una escalera, entonces:
En el escalón número 1 están en tercera 
En el escalón número 2 están integrando los recursos
En el escalón número 3 ya se están metiendo en la película y liberando todas las anclas, después de haber corroborado con el incc. que se hace responsable de incorporar esos recursos en el nuevo comportamiento y que ese nuevo comportamiento va a ser ecológico para la persona.
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LA RESPONSABILIDAD DEL SUJETO DEL INCONSCIENTE EN EL PSICOANALISIS
Una cuestión tópica, una cuestión ética
Víctor Iunger
Buenos Aires, 2004

«…Claro que puede uno sorprenderse de la extensión de lo que es accesible a la conciencia de sí a condición de que se haya aprehendido por otros caminos…» (J. Lacan. «La subversión del sujeto»)
Al arribar al final del capítulo VII de «La interpretación de los sueños», luego de haber expuesto en forma exhaustiva su primera tópica, abruptamente Freud se pregunta por la responsabilidad moral del sujeto por el contenido de sus sueños. Se responde: «no me siento autorizado para responder a estas preguntas». Sin embargo, con un golpe de timón genial de esos a los que nos ha acostumbrado en su extensa obra, comienza a responder diciendo: «Opino, simplemente, que se ha equivocado el emperador romano que hizo ejecutar a uno de sus súbditos porque éste había soñado que le daba muerte».
Explayándose, agrega que primero debiera haberse preocupado por el significado de este  sueño, que probablemente no fuera el que parecía y aún, si el significado fuera ese deseo criminal de lesa majestad, cabría atender al dicho de Platón, a saber «el virtuoso se contenta con soñar lo que el malvado hace realmente.»
Agrega, luego de decir que opina que «lo mejor es dejar en libertad a los sueños», que no sabe si a los deseos inconscientes hay que reconocerles realidad, para aclarar enseguida que aún «frente a los deseos inconscientes en su expresión última y más verdadera es preciso aclarar que la realidad psíquica es una forma particular de
existencia que no debe confundirse con la realidad material. Pero con un nuevo golpe de timón que conduce en dirección opuesta a la presentada en el apólogo del emperador romano, concluye diciendo: «No parece entonces justificado que los hombres se muestren renuentes a tomar sobre sí la responsabilidad por el carácter inmoral de sus sueños…».
Freud nos plantea una aporía (paradoja) donde por un lado plantea que no se justifica responsabilizarse por el deseo inconsciente, para decir inmediatamente que no se justifica no responsabilizarse por el contenido inconsciente, disolviendo la aporía al plantear que el deseo inconsciente -leemos allí que de eso se trata- implica una realidad diferente, la realidad psíquica, diferente de aquella que llevaría a la plena responsabilidad por el deseo y sus consecuencias… 
¿Pero cuál sería esa realidad por la cual uno sí debería responsabilizarse? 
Freud contesta a esta pregunta algunas frases después diciendo que el hombre debe responsabilizarse por sus obras. Hoy en día diríamos, se trata de la responsabilidad ética del sujeto por su acto.
Inmediatamente nos vemos llevados a preguntarnos qué tiene que ver esta abrupta y sorpresiva entrada en el terreno de la responsabilidad moral por el sueño y a través de él por el deseo inconsciente, después de haber despejado la diferencia entre el proceso primario y proceso secundario y haber intentado dar cuenta de lo inconsciente y la conciencia. 
Precisamente «Lo inconsciente y la consciencia. La realidad» es el título de este ultimo apartado del capítulo VII, en el cual plantea las cuestiones que hoy nos ocupan. No podemos dejar de mencionar aquí otra paradoja en las formulaciones de Freud de su primera tópica. Por un lado tiende a plantear la existencia de un aparato psíquico que puede funcionar con una regulación totalmente prescindente de la intervención de una
instancia consciente. Por otro lado plantea la intervención de la conciencia vinculada a la regulación del proceso secundario, lo cual nos interesa muy particularmente en  este contexto. Es que Freud plantea en «La interpretación de los sueños» dos regulaciones del funcionamiento psíquico por el principio del placer-displacer. Por un lado la regulación automática e inconsciente ejercida como un movimiento puramente cuantitativo y, por el otro, la regulación esencialmente cualitativa del placer-displacer desde la consciencia que opera
como órgano sensorial. proceso en el cual también interviene la función cuantitativa de la sobrecarga de la atención. A su vez las representaciones de palabra aportan por su parte otra dimensión cualitativa propia de la regulación consciente.
Esta regulación permite, a partir de las condiciones económicas del proceso secundario – representación de palabra mediante-, una ductilidad que potencia el poder del proceso de pensamiento al permitir el trato con las representaciones displacenteras. Lo cual permite el trabajo del proceso de pensamiento con ellas, tolerando el displacer que producen y permitiendo no precipitar el funcionamiento psíquico ni a la inmediata descarga de la
satisfacción placentera ni la evitación automática de la representación dolorosa. Es así que esta regulación abre la vía para el juicio como operación que involucra la conciencia y posibilita situar las condiciones de la responsabilidad moral por la que se pregunta Freud.
Henos aquí, entonces, frente a la circunstancia de que Freud, sin explicitarlo, concluye presentándonos la consecuencia ética que se deriva de su construcción metapsicológica, puesto que el sujeto dotado de estas posibilidades operatorias, puede -agregamos: y entonces debe- responsabilizarse tanto del contenido
inconsciente éticamente inaceptable como del aceptable, puesto que  lo que cuenta es el resultado del procesamiento de su deseo, alcanzando la condición de la obra. Diríamos llevando la cuestión al límite con Lacan, el deseo que adviene a la jerarquía del acto.
Habiendo atravesado las diferentes instancias formalizadas por la tópica freudiana el deseo inconsciente adviene a la jerarquía del acto. y el sujeto es, al mismo tiempo «libre -como decía la recordada Lucy de R en su último encuentro con Freud- de pensar y sentir en su interior lo que quiera» Al fin de cuentas, aquello decisivo para la valoración final de la condición ética del sujeto son sus actos, o sus obras como decía Freud.
Resumiendo, destacamos el hecho de que a pesar de la devaluación que el descubrimiento del inconsciente pareciera haber propuesto para la instancia consciente -devaluación en la que muchas veces nos entrampamos en nuestras posiciones los psicoanalistas-, debemos concluir sin temor a equivocarnos, que esta devaluación es un error de apreciación. Porque no se trata de que la consciencia no exista ni opere, sino de ubicarla en el lugar que le
corresponde luego del descubrimiento del inconsciente, que en los términos de Freud estaría bien definido por la frase: el núcleo de nuestro ser es el deseo inconsciente. Lo cual no elimina la conciencia pero sí la ubica en otro estatuto. Y de ello se ha ocupado Freud en los diversos capítulos de su metapsicología.
Es decir, si el descubrimiento freudiano implicó la caída del cogito cartesiano entendido como identificación del sujeto con el yo como ser consciente transparente a sí mismo, fundado en su pensamiento, Freud se ocupó de volver a situar la función de la conciencia en la operatoria psíquica y lo accesible a ella luego de situar la esencia
radicalmente inconsciente del psiquismo.
Es de particular interés para nuestro comentario sobre estas consecuencias éticas de la tópica freudiana, un destino pulsional que Freud desliza en su texto al pasar, sin mencionarlo como tal, en el comienzo de su articulo «La represión». 
En el primer parágrafo de este trabajo Freud nos propone un quinto destino pulsional agregado a los cuatro que ya había propuesto en su trabajo sobre Las pulsiones y sus vicisitudes. A saber: transformación en lo contrario, vuelta sobre sí mismo, sublimación y represión.
Vale la pena recordar el párrafo de «La represión» del que nos ocupamos. Dice así: «Puede ser el destino de una moción pulsional chocar con resistencias que quieran hacerla inoperante. Bajo condiciones a cuyo estudio más atento pasaremos enseguida, entra entonces en el estado de la represión. Si se tratase del efecto de un estímulo exterior, es evidente que la huida sería el medio apropiado. En el caso de la pulsión, de nada vale la
huida, pues el yo no puede escapar de sí mismo. Más tarde, en algún momento, se encontrará en la desestimación por el juicio -urteilverwerfung- (juicio adverso) -(verurteilung)- un buen recurso contra la moción pulsional. Una etapa previa al juicio adverso, una cosa intermedia entre la huida y el juicio adverso, es la represión cuyo concepto no podía establecerse en el período anterior a los estudios psicoanalíticos…»
Presumimos, con el fundamento que la eficacia del psicoanálisis nos brinda, que este buen recurso, como dice Freud, contra la moción pulsional, es la consecuencia de la labor analítica, ya que en términos freudianos, es básicamente en el análisis que se da el levantamiento de la represión. Represión que constituye, según el texto citado, la etapa previa del juicio adverso, o desestimación por el juicio, y cuyo levantamiento -deducimos- es
condición para el mismo. Consecuentemente esta desestimación por el juicio (urteilverwerfung) o, agregaríamos
nosotros, la aceptación por el juicio (urteilbejahung) ofrecerían un nuevo destino pulsional que enumeramos como quinto, haciendo de relevo a la represión que ha cesado su operación al ser levantada. Destino de la pulsión que se define por un decir que no o que sí a la satisfacción de la moción pulsional.
No podemos dejar de considerar a partir de la incidencia de las consideraciones tópicas expuestas sobre la lectura misma que hacemos del concepto de juicio en este contexto (urteil), la intervención de la conciencia en la operación de este juicio. En el seminario de La ética, Lacan subraya el compromiso del acto en la definición
misma de la operación analítica.
Dice allí que: «si hay una ética del psicoanálisis…, es en la medida que, de alguna manera, por mínima que sea, el análisis aporta algo que se plantea como medida de nuestra acción…».
Inmediatamente antes subraya que «La ética consiste esencialmente…en un juicio sobre nuestra acción,… en la medida en que la acción implicada en ella también entrañe…un juicio, incluso implícito. La presencia del juicio de los dos lados es esencial a la estructura…». Si entendemos, siguiendo esta línea propuesta por Freud y continuada por Lacan, que la dimensión del análisis no termina con el mero valor simbólico del trabajo analítico con la
palabra, sino que en su definición misma se halla en juego la dimensión del acto y el juicio
que le es inherente, no podemos dejar de concluir que la dimensión ética del psicoanálisis implica la intervención del juicio y por lo tanto de la conciencia. Llevando las cosas al límite, en la operación analítica, o más lejos aún, en la operación del hablante siempre está en juego el destino de la moción pulsional. Y si este quinto destino
pulsional opera allí donde rige la dimensión de la represión-vuelta de lo reprimido, podemos también conjeturar que este destino de la moción pulsional podría jugarse por fuera del ámbito de la represión. Sería necesario para poder sostener esta conjetura, abrir la investigación que corrobore clínicamente este hecho, y determinar las condiciones teóricas en que ello podría sostenerse.
La primera de estas condiciones teóricas que podemos suponer es la que exige la presencia de la función del significante en ese sujeto. La segunda (complementaria de la otra) es posible suponer que la eficacia simbólica en
relación a una trama significante pueda extenderse desde allí hacia una moción pulsional respecto de la cual la función significante no funciona y, por lo tanto, donde la moción pulsional se juega por fuera de la represión-vuelta de lo reprimido. Recordemos en este punto que hay tres destinos pulsionales que se juegan por fuera de la represión, con el particular estatuto que allí tiene la sublimación.
Llegados a este punto deseamos puntualizar otra consideración: no es lo mismo el rechazo por el juicio que ocurre sin la intervención de un análisis, que el que surge como consecuencia del mismo, que se encuentra en el eje de este trabajo. Es decir, que, suponiendo una operatividad de la conciencia sin que alguien pase por el
análisis, -cosa que el sentido común nos lleva a considerar probable- postulamos una operatividad de la consciencia potenciada, cuando no facilitada y promovida por el trabajo del inconsciente sobre la dimensión pulsional. 
Retomando la cuestión que Freud nos plantea al hablar sobre la responsabilidad moral sobre los sueños, que ahora preferiríamos reformular como responsabilidad ética del sujeto en relación a su deseo inconsciente y a su acto, cabe pensar que ella es inmanente a la operación misma de la cura.
Entendemos esa responsabilidad del sujeto ejercida vez a vez, cada vez, por el hacerse cargo de su decir y de sus dichos. «Que se diga queda olvidado detrás de lo  que se dice en lo que se escucha», pero agregamos, «lo que se dice» tiene consecuencias, de las que el olvido del decir no permite sustraerse, y la escucha no  exime de la responsabilidad al sujeto de ese decir. 
Así quede reducida esa responsabilidad a la mínima de hacerse cargo de la producción del dicho por el decir del sujeto, como a la que se asume en relación al acto que desde allí se causa.
Desde la situación del síntoma como un decir explícito o implícito del sujeto en relación a su particular posicionamiento en la relación entre el saber y el goce que le conciernen hasta lo que resulta de su resolución en los paradigmas del acto analítico. Llevando las cosas al límite, se trata de la cura entendida como una responsabilización del sujeto desde el comienzo mismo de su análisis, desde la versión inicial de su demanda, en
las sucesivas reformulaciones del decir inconsciente, sintomático por excelencia, hasta las
vicisitudes del fin del análisis – se defina éste como se defina: atravesamiento del fantasma, destitución subjetiva, desser, saber hacer allí, barradura del Otro, identificarse al sinthome etc.
Dicho de otra manera, en cada tramo de la cura ella puede definirse por la responsabilización diferenciada, seguramente modulada por los tiempos del análisis, en relación a los dichos del inconsciente y los avatares de lo que de ellos se sustrae como goce.
Citemos a Freud: «Hacer consciente lo inconsciente», «Wo es war soll ich werden», fórmulas freudianas que resumen el devenir de la cura. Para la primera fórmula diremos: una conciencia no sin inconsciente. Para la segunda, «Wo es war soll ich werden», «Donde ello (eso) era yo debo advenir», se tratará de un advenimiento del sujeto como je no sin ello, el  ich freudiano allí donde eso era, pero no sin eso ya sea que se lea esta fórmula como «allí donde ello era» ó «allí donde el objeto era», un advenimiento del je no sin el objeto, más aún, el advenimiento del sujeto se produce en acto en el punto mismo de la caída del objeto. En el punto mismo en que un borde hecho letra cierne el agujero de la falta en ser que constituye al sujeto por la caída misma de ese objeto. Caída que deja al sujeto en un estatuto de sujeto no sin objeto. El análisis es una práctica que apunta a la subjetividad, pero
ello no ocurre sin pasar por el objeto.
Es así que, retomando la clásica oposición lacaniana entre cura y terapéutica, el avance de  la cura, desde ya no terapéutica en tanto no se trata del retorno a ningún estado primero, no obstante eficaz en cuanto a que, finalmente se trata se sentirse mejor -como Lacan lo señala en L’insu- tiene que ver en que el síntoma se transforma, o incluso, se disuelve como efecto de la responsabilización del sujeto en cuestión como consecuencia del devenir del análisis. Esto ocurre en la medida en que, vez a vez, desde el comienzo hasta el final del análisis, con la modulación propia de cada tiempo, por la vía del advertimiento por el juicio, este sujeto se
hace responsable de su decir cada vez que este decirse produce. Ello no ocurre espontáneamente. El analizante tiende por estructura a responsabilizar al Otro por su síntoma, a responsabilizar al Otro por su decir. La operación analítica apunta a deshacer las coartadas a través de las cuales esto se produce y a exigir al Sujeto su
responsabilidad por lo que dice. A esta responsabilización no es ajena ni la operación del saber significante que por la vía de la demostración deslinda la función de la verdad, ni la operación de mostración del sentido sexual que localiza su lugar en relación a lo real. 
No coincido en absoluto con quienes sostienen que la vía interpretativa y significante como tal infinitiza el análisis. Ello solo ocurre cuando se la separa el decir del acto y sus consecuencias. En ello es la consecuencia de una implícita no responsabilización del sujeto por su decir inconciente. congruente con el colmamiento de goce que acompaña metonimizando al decir inconciente, obstruyendo el corte, a veces desde el despliegue
mismo del saber como goce, en tanto goce del saber. Es allí que la idea del contraanálisis que Lacan propone en L’insu, toma su función como operación de corte del recubrimiento de los otros registros por lo simbólico que resulta de una práctica como la antedicha. Ocurre, vez a vez, a través de esta asunción de la responsabilidad del sujeto, de un reposicionamiento del mismo en relación a la articulación entre el saber y el goce.
La verdad adviene al mínimo en tanto esta responsabilidad por el decir y por el acto se produce. Y al máximo cuando el saber ocupa su lugar, es decir, el de la verdad. 
Ninguna objeción sería aceptable en este punto bajo el pretexto de que tal responsabilización sería una apelación a la voluntad del sujeto. Por un lado, está pendiente desde esta perspectiva la definición misma de lo que sería la
voluntad desde la perspectiva del psicoanálisis, ya que la que la liga clásicamente a la conciencia, en el sentido clásico del término, no viene al caso. Tampoco viene al caso la difundida posición, muchas veces inadvertida, que por no advertir este papel de la responsabilidad del sujeto por su acto y por su decir inconsciente «para no caer en el voluntarismo», espera que, algún día, seguramente postergable al infinito, el inconsciente se haga responsable de sí mismo o de producir el acto. Dimensión de responsabilidad que le es ajena, puesto que no es del
inconsciente como tal que el acto deba esperarse, aún cuando su operación sea  pertinente a su producción.
Podemos pensar que si la dirección de la cura se produce en relación a esta responsabilidad y que ésta se produce paso a paso a su tiempo en el análisis, es precisamente la ausencia o falencia de esta responsabilización o, si se quiere, la desresponsabilización del sujeto en nombre de su inconsciente, del Edipo o del Otro,
lo que se cristaliza en el tiempo como reacción terapéutica negativa. La Reacción Terapéutica negativa no es sino la inercia de la insistencia del decir del síntoma cuando los dichos del inconsciente se vacían de verdad a fuerza de no tener consecuencias en el terreno de la responsabilidad.
En contrapartida, y para concluir diremos: la cura comienza y a la vez concluye cuando por primera vez, cada vez ante un decir del inconsciente el sujeto se hace responsable de su dicho y como consecuencia adviene responsable de sus consecuencias y de su acto.
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Aplicaciones en Educación y Aprendizaje por Seymour y O’cconnor
Aprender, desaprender y reaprender

Aunque de una manera consciente sólo seamos capaces de tomar una cantidad muy pequeña de la información que nos ofrece el mundo, advertimos y respondemos a una cantidad mucho mayor sin darnos cuenta.
Nuestra parte consciente es muy limitada y parece ser capaz de seguir un máximo de siete variables o trozos de información al mismo tiempo. Esta idea fue esbozada por el psicólogo estadounidense George Miller en
1956 en un artículo clásico titulado The Magic Number Seven, Plus or Minus Two (El número mágico “siete”, más o menos dos). Estos trozos de información no tienen un tamaño fijo, y pueden consistir en cualquier cosa,
desde conducir un coche hasta mirar por el espejo retrovisor. Una forma de aprender es mediante el dominio consciente de pequeños trozos de comportamiento que, combinándolos en cadenas más y más largas, se
convierten en habituales e inconscientes. Construimos hábitos y así nos liberamos para poder advertir otras cosas.
De modo que nuestra parte consciente está limitada a siete, más o menos dos, trozos de información, ya sea del mundo interior de nuestros pensamientos o del mundo exterior. Nuestro inconsciente, por el contrario, lo
constituyen todos los procesos vitales de nuestro cuerpo, todo lo que hemos aprendido, nuestras experiencias pasadas, y todo lo que podríamos advertir en el momento presente, aunque no lo hagamos. El inconsciente es más
listo, es al menos el doble de rápido, que el consciente. La idea de ser capaz de entender un mundo infinitamente complejo con una parte consciente que sólo puede abarcar siete trozos de información a la vez es, por supuesto,
ridícula. 
La noción de consciente e inconsciente es fundamental en este modelo de cómo aprendemos. En la PNL, una cosa es consciente, cuando nos damos cuenta de ella en el momento presente, como esta frase lo es ahora. Una
cosa será inconsciente cuando no nos enteramos de ella en el momento presente. Los sonidos de fondo que usted pueda oír ahora, permanecían probablemente inconscientes hasta que leyó esta frase. La memoria de su
primera visión de la nieve está probablemente fuera del alcance de su conocimiento consciente. Si usted ha ayudado alguna vez a un niño a aprender a andar en bicicleta, habrá advertido lo inconsciente que esta
habilidad se ha vuelto en usted. El proceso de transformación de su última comida en pelo y uñas permanecerá, con toda probabilidad, inconsciente para siempre. Vivimos en una cultura que cree que la mayor parte de todo lo
que hacemos lo hacemos de forma consciente y, sin embargo, la mayor parte de lo que hacemos, y lo que hacemos mejor, lo hacemos de forma inconsciente.
El punto de vista tradicional sobre aprendizaje, sostiene que aprender algo se divide en cuatro etapas. Primero está la incompetencia inconsciente; usted no solamente no sabe hacer algo, sino que no sabe que no sabe. Por ejemplo, si nunca ha conducido un coche, usted no tiene idea de lo que es.
Así que usted empieza a aprender. Muy pronto descubre sus limitaciones; ha recibido unas clases y se fija de forma consciente en todos los instrumentos, en el volante, en coordinar el embrague y en mirar la carretera. Requiere toda su atención; todavía no es usted competente y se mantiene en las calles secundarias. Esta es la etapa de incompetencia consciente, cuando fuerza las marchas, no domina el volante y da sustos de muerte a los ciclistas. Aunque esta etapa es muy incómoda (especialmente para los ciclistas), es el  momento en que más se aprende. Esto le lleva a la etapa de competencia consciente. Usted puede conducir el automóvil, pero requiere toda su atención; ha aprendido la habilidad, pero todavía no la domina. Finalmente, y es la finalidad del esfuerzo, tenemos la competencia inconsciente. Todos esos pequeños patrones que ha aprendido de forma tan concienzuda, se armonizan en una suave unidad de conducta. Ahora ya puede escuchar la radio, disfrutar del paisaje y mantener una conversación al mismo tiempo que conduce. Su parte consciente fija el objetivo y lo deja al inconsciente para que lo lleve a cabo, liberando su atención para otras cosas.
Si usted practica algo el tiempo suficiente, alcanzará esta cuarta etapa y creará hábitos. En este punto la habilidad se ha convertido en inconsciente. Sin embargo, los hábitos pueden no ser los más efectivos para realizar esa tarea; nuestros filtros pueden habernos hecho perder alguna información importante en nuestro camino hacia la competencia inconsciente. Supongamos que usted es un jugador pasable de tenis y quiere mejorar. El entrenador lo habrá estado observando y empezará a pedirle que cambie cosas como el juego de piernas, la forma de sostener la raqueta y la forma en que la mueve. En otras palabras, habrá tomado lo que para usted era una
sola pieza de conducta (como pegar un drive), lo habrá desmenuzado en algunos de sus componentes y lo reconstruirá de forma que usted pueda mejorar su drive. Usted dará marcha atrás en las etapas de
aprendizaje hasta la incompetencia consciente y tendrá que desaprender antes de reaprender. La única razón para esto es la de construir nuevas opciones, modelos más eficaces.
Lo mismo pasa en el aprendizaje de la PNL. Nosotros ya tenemos habilidades comunicativas y de aprendizaje. La PNL le ofrece depurar sus habilidades y le da más opciones y más flexibilidad para usarlas.

Las cuatro etapas del aprendizaje tradicional son:
1. Incompetencia inconsciente
2. Incompetencia consciente
3. Competencia consciente
4. Competencia inconsciente

Aprender será ir del número 1 al 3.
Desaprender es ir del número 4 al 2.
Generar un hábito será ir del 3 al 4.
Reaprender es ir del número 2 al 4 con más opciones.

El aprendizaje como creación/imitación de modelos, lo inverso al modelo tradicional. En tanto seres humanos, todos tenemos disposiciones naturales para aprender. Para muchos, este proceso se vuelve más lento con la edad. Para otros, el aprendizaje continúa incólume, sin disminuir durante toda la vida.
Cuando crecemos, aprendemos solos a caminar y a hablar estando con personas que hacen estas cosas. Día a día, realizamos actos (intentamos dar nuestros primeros pasos), comprobamos nuestros resultados (las continuas
caídas), y según esto, modificamos o cambiamos los actos (nos apoyamos en sillas y en seres humanos). En pocas palabras, esto es aprender mediante la imitación de Modelos. A medida que nos hacemos mayores, tendemos a interpretar este proceso natural de aprendizaje como una serie de pequeños «éxitos» y «fracasos». Con la colaboración forzadora de  nuestros padres y compañeros, empezamos a anhelar los «éxitos» y temer
los «fracasos». Parece que debido a este miedo a «hacer mal las cosas», más que por cualquier otro motivo, aprendemos a inhibir nuestros procesos naturales de aprendizaje. Mark Twain dijo una vez que si la
gente aprendiera a caminar y hablar de la misma forma como le enseñaron a leer y escribir, todos seríamos cojos y tartamudos. 
¿Cuáles son, entonces, las diferencias entre la forma como aprendemos naturalmente y las formas que no funcionan tan bien? Puede ser útil comparar este proceso natural con los primeros estudios sobre la
creación de modelos que realizaron John y Richard.

Cómo comenzó la creación de modelos de la PNL
Cuando John Grinder y Richard Bandler se conocieron y trabaron amistad en la Universidad de California en Santa Cruz, en 1972, John era profesor de Lingüística, y Richard cursaba su último curso de psicología en la misma Facultad. Richard estaba muy interesado en la terapia Gestalt. Había realizado un estudio y grabado algunos videos de Fritz Perls en sus sesiones de trabajo, para su amigo Bob Spitzer, propietario de la editorial Science and Behaviour Books (Libros sobre ciencia y comportamiento). Posteriormente este material sirvió de base para un libro titulado Eyewitness to Therapy (Testigo ocular de una terapia).
Bob Spitzer tenía unas propiedades cerca de Santa Cruz, que solía alquilar a  sus amigos. En aquella época estaba viviendo allí Gregory Bateson, y Richard se fue a vivir a una casa vecina dentro del mismo vecindario. Richard
comenzó a dirigir sesiones semanales de Gestalt, cobrando cinco dólares por noche a cada participante. Se puso de nuevo en contacto con John Grinder, y lo interesó lo suficiente en la Gestalt como para decidirse a participar en
estos grupos. 
Cuando llegó John, se sintió fascinado. Richard sabía que era capaz de dirigir con éxito grupos de Gestalt, pero quería saber exactamente cómo lo hacía y cuáles modelos eran eficaces. Hay una gran diferencia entre tener una
habilidad y saber explícitamente cómo se tiene éxito con ella. John y Richard hicieron un trato: Richard enseñaría a John cómo realizaba la terapia Gestalt, y John enseñaría a Richard qué era lo que estaba haciendo. De
modo que John iba a las sesiones del lunes por la noche y observaba a Richard; Richard, a su vez, indicaba lo que creía eran modelos importantes mediante diferentes entonaciones de la voz o movimientos de los ojos.
John aprendió muy pronto; le llevó dos meses develar los modelos que usaba Richard y, al mismo tiempo, ser capaz de imitarlos. John llevó lo que llaman un grupo de «repetición de milagros» los jueves por la noche. La gente conseguía con John los mismos milagros en sus vidas los jueves por la noche que otros habían conseguido los lunes con Richard. 
Richard se dedicó entonces a observar y grabar en video un curso de formación de un mes de duración a cargo de Virginia Satir en Canadá para terapeutas de familia. Richard ya conocía a Virginia y habían entablado cierta
amistad. Durante el programa,  Richard estaba aislado en su pequeña sala de grabación, unido solamente por los micrófonos que estaban en la sala de clase.
Tenía auriculares separados; mientras con el de una oreja atendía los niveles de grabación, con el otro escuchaba música de Pink Floyd. En la última semana Virginia propuso una Situación y preguntó a los participantes cómo podían tratarla según el material que ella les había dado durante el cursillo. Los asistentes parecían atascados; Richard irrumpió en la clase y Solucionó el problema con éxito. Virginia dijo: «Esto es exactamente ». Richard se encontró en la extraña situación de saber más sobre los modelos terapéuticos de Virginia que cualquier otra persona sin haber tratado conscientemente de aprenderlos. John había dado forma a algunos modelos de Virginia Satir a través de Richard y los había explicitado. La eficacia de ambos Iba en aumento; esta vez lo hicieron en
tres semanas en vez de emplear dos meses.
Ahora tenían una doble descripción de una terapia efectiva; dos modelos complementarios y contrastables: el de Virginia Satir y el de Fritz Perls. El hecho de que fueran científicos, totalmente distintos y el hecho de que no
hubieran compartido amigablemente la misma habitación los convertía en ejemplos especialmente valiosos. Las pautas terapéuticas que tenían en común estaban mucho más claras porque sus estilos personales eran
completamente diferentes. 
Continuaron su trabajo e imitaron los modelos de Milton Erickson, incorporando una rica colección de modelos hipnóticos. El proceso de crearse modelos imitando las habilidades de personalidades famosas en negocios, educación, salud, etc. es extraordinariamente productivo, y ha crecido con rapidez tanto en los campos abarcados como en su perfeccionamiento desde los primeros días.
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